Navegar en la tercera edad y haciéndolo fácil.

el

(Desde http://www.marabierto.eu/ por: Toni Vernic)

La edad media de la población, incluidos los navegantes, sube constantemente, lo mismo que la eslora de sus barcos. Por suerte, hay accesorios que ayudan a manejar el barco cuando los años empiezan a lastrar.

Hoy es habitual ver parejas de 50, 60 o más años llevando solos veleros de más de 60 pies

Navegando de crucero es fácil darse cuenta de que, a medida que sube la edad de los armadores, casi siempre disminuye el número de personas a bordo.
En paralelo a esta consideración, también es cierto que la eslora media de los barcos no deja de subir. Hoy es habitual ver parejas de 50, 60 o más años manejando ellos solos veleros de bastante más de 50 pies. Esta triple combinación de mucha edad, mucha eslora y poca tripulación era impensable hace 40 años, cuando apenas existían los enrolladores ni los molinetes eléctricos.
Los ingleses, con su fina ironía, dicen que la eslora ideal para navegar cómodamente de crucero es un velero de tantos pies como años tenga su armador. La propuesta es atractiva (mientras el presupuesto acompañe), pero combinar tripulaciones reducidas, con edades y esloras al alza sólo es posible gracias a las modernas facilidades de maniobra. Las hay de todo tipo. Algunas son
inherentes al acastillaje. Otras conciernen a las maniobras en puerto y hay una tercera vía de accesorios de todo tipo que facilitan la vida a bordo en distintas facetas. Veamos algunas de ellas.


Winches eléctricos: Se están haciendo cada vez más habituales en barcos de serie de más de 45 pies y no faltan razones para ello.
Manejar las principales drizas y escotas con un winche eléctrico es una enorme comodidad. Liberado de la carga física que supone darle a la manivela, el tripulante puede estar además más relajado y atento a la maniobra, manteniendo la preceptiva “mano para el barco” en todo momento. Hoy en día existen motores discretos y de gran efectividad para reconvertir a eléctrico winches a partir de la talla 40 de cualquier marca. La adaptación es especialmente sencilla en las gamas más modernas.
En lo referente al consumo de amperios, el aumento tampoco es preocupante. Los winches de drizas (mayor y génova) se usan normalmente cerca de puerto –con el motor principal en marcha- y sólo lo harán largo rato los veleros que carezcan de enrollador para estas velas. En navegaciones de crucero, los winches de maniobra tampoco se van a manejar constantemente y si las baterías rinden el alma, basta con sacar del cajón las clásicas manivelas. Instalando estos motores, es importante recordar que los winches eléctricos no tienen la sensibilidad al esfuerzo de los winches manuales. Hace falta hacerse con una nueva y especial atención para no provocar roturas de velas, jarcia o acastillaje por sobretensión.
Este cuidado que se hace extensivo para evitar enganchones con ropa, abalorios, pelos –y dedos- de los tripulantes.


Además, podemos también optar por algo más económico, como la manivela eléctrica, que puede ser usada en cualquier winche.

Manivela eléctrica WinchRite
Ewincher, bastante más cara pero también más ergonómica y con mayor duración de bateria.
O todavía más económico y funcional, comprar un adaptador para taladro (aprox unos 50 euros) con lo cual tenemos ayuda en los winches y utilidad de una herramienta a bordo.

Molinete eléctrico: Tampoco hace falta llegar a la 3ª edad ni tener un gran barco para descubrir las ventajas de un molinete eléctrico. Pero a medida que uno va haciendo años, cada vez cada vez toman mayor importancia aspectos antes secundarios como una estiba fluida de la cadena en el pozo de anclas que no obligue a reordenarla cada 5 metros,

o un buen alineado del ancla con la roldana para no haber de encararla haciendo malabarismos desde el balcón de proa. El mando a distancia, inalámbrico o con cable, también se agradecerá, sin olvidar el contador de cadena para controlar el largado o izado desde la bañera.
Utilizar el molinete para cazar amarras y muertos desde proa se va haciendo interesante a medida que pasan los años y la espalda pide jubilarse de estos esfuerzos. A falta de tripulantes, los controles del molinete por botón en cubierta –en vez del mando a distancia- liberan un brazo para ayudar en esta maniobra.


Hélice de proa: Otro genial invento que ha revolucionado las maniobras en puerto de los barcos que lo equipan. La hélice de proa ahorra ese agarrón al barco vecino con el bichero o ese empujón decidido que, a su vez, evita tantos roces y golpes accidentales en las maniobras de puerto. Arribando a la 3ª edad y por poco que la eslora del barco habilite espacio suficiente para instalarla, la hélice de proa es uno de los accesorios más agradecidos que se pueden llevar a bordo, a sabiendas de que ponerse a resguardo de los accidentes con empujones impetuosos o rápidos saltos a tierra se irá haciendo cada vez más complicado.


Las hélices de proa son la avanzadilla del concepto de multi-maniobra con joystick.
Este concepto, que ya ofrecen con notable éxito algunos astilleros de gran serie, centraliza en un solo comando la gestión del motor principal y las hélices de proa y popa, consiguiendo un absoluto control del barco en cualquier dirección.

Potabilizadora: El interés de llevar potabilizadora a bordo en la 3ª edad no son las eventuales propiedades terapéuticas ni vigorizantes del agua que produce. En crucero, la gran ventaja de fabricarse la propia agua dulce es dejar de trajinar con botellas y bidones de agua envasada desde el supermercado al barco. Las potabilizadoras tamaño “familiar” (20 a 40 lit./hora) prácticamente
ha dividido por la mitad los 6.000 euros que costaban hace unos años. Su instalación por módulos permite su montaje en pequeños espacios y los modelos de reciente hornada tienen un consumo eléctrico razonable. Empieza a ser un accesorio accesible desde el punto de vista económico, sencillo de manejo y sin grandes complicaciones de mantenimiento, todo y que el litro de agua sigue costando lo suyo. La comodidad a bordo tiene estos peajes.

Velas enrollables: Es casi absurdo perder ni dos líneas recordando las virtudes del génova enrollable en una navegación de crucero con tripulación reducida y/o de cierta edad.
Es un elemento del acastillaje prácticamente obligado. Con los años igual puede mejorarse su comodidad motorizando el tambor, opción que proponen la mayoría de marcas de enrolladores conservando incluso el viejo perfil de relinga.

Con el enrollador de mayor acabará sucediendo posiblemente lo mismo que ocurrió con su homónimo de génova hace 30 años.
En un primer estadio, muchos puristas se le ponen en contra con argumentos –no faltos de razón- sobre el obligado recorte de la vela que supone o la peligrosidad de una eventual malfunción del sistema. Pero la realidad es tozuda y así como los génovas enrollables equipan hoy la inmensa mayoría de veleros de crucero, también hay cada día más barcos que llevan su mayor enrollada. Como siempre en estos casos, las ventajas pesan más que los inconvenientes.
Manejar la mayor sin salir de la bañera; desde su izado al arriado, pasando por los eventuales rizos que se hayan de tomar o largar, es una indiscutible ventaja con tripulaciones reducidas y/o cargadas de años.


Sables forzados y lazy jacks: Es una alternativa de la mayor enrollable que también se ha de tener en cuenta, tanto desde el punto de vista práctico como desde el económico.


Las mayores de sables forzados no pierden superficie ni prestaciones como las enrollables. Los sables forzados, manejados sobre un buen raíl o guía y con sus lazy jacks/lazy bag que evite el desparrame de la mayor al arriarla, son una solución muy cómoda cuando hay pocos brazos en la maniobra. El izado de la vela montada sobre raíles es más suave que con los clásicos patines (¿instalamos winches eléctricos?) y, gracias al mínimo flameo, la toma de rizos también se simplifica bastante. Decir en este punto que los tripulantes más veteranos también harán santamente interesándose por los distintos sistemas de toma de rizos en continuo que hay en el mercado. Son una buena manera de reducir una mayor de izado clásico sin salir de la bañera.
Decidirse entre mayor enrollable o con sables forzados es en primer lugar una cuestión de gustos y sensibilidades náuticas, pero también se ha de cuadrar la ecuación entre la superficie de la mayor (eslora del barco) y la condición física de la tripulación.


Pescantes FB: En un velero de crucero, los pescantes del motor FB son quizás más importantes que los de la propia embarcación auxiliar, que –a falta de pescantes propios o garaje bajo la bañera- se iza fácilmente sobre cubierta con la driza del espinaquer.
A igualdad de potencia, los modernos motores FB de cuatro tiempos son bastante más pesados que sus antecesores de dos tiempos.
A partir de 4 ó 5 CV ya superan holgadamente los 20 kg., frontera de peso, para un socio de la 3ª edad, que suele marcar la diferencia entre un motor portátil y uno “fijo”.
Los pescantes para FB consisten unas barras inox curvadas en una o dos piezas con sistemas de izado/arriado del motor mediante una desmultiplicación de poleas con cabo.
Es un accesorio relativamente sencillo y sus precios empiezan sobre los 200 euros. Estos pescantes se instalan sin grandes complicaciones junto al soporte del fueraborda, atornillándolos a cubierta o fijándolos con bridas al balcón de popa.

Escalas de proa y popa: Los navegantes españoles, al contrario de los italianos o los franceses, gustamos de atracar de proa tanto en el amarre invernal como en recaladas ocasionales. De esta manera preservamos la intimidad del barco, al tiempo que –normalmente- gozamos de mejores vistas sobre el puerto.
El problema es que el suelo del muelle puede quedar bastante más abajo del balcón de proa por poco que la eslora del barco suba y el pantalán -flotante- esté casi a nivel de mar, lo que ocurre con bastante frecuencia. La escala de proa es la solución para estos casos.
Las hay de distintas longitudes y con varios sistemas de anclaje en el balcón. La mayoría son modelos “pret a porter”. A medida que uno deja de tener edad para estirar las piernas como una bailarina o dar saltos de paracaidista desde el balcón de proa, las escalas de proa empiezan a justificar los 200/300 euros que cuestan.
Siguiendo con las escalas, las de baño en la plataforma de popa forman parte de inventario estándar en la mayoría de barcos, pero a menudo son cortas, estrechas o ambas cosas a la vez. Llegando a la 3ª edad igual es el momento de ir pensando en mejorar este accesorio. Hay modelos para todos los gustos (desmontables, plegables, extensibles, …) a partir de los 200 euros.

Otras escaleras: Quienes tienen su barco amarrado en un finger agradecerán las defensas utilizables como escalón. Las hay de diferentes formas y colores y todas son una sencilla manera de facilitar el embarque a niños y mayores desde el costado. Este tipo de defensa suele ser más caro que las normales al fabricarse con mayor resistencia a la tracción. También hay escalas metálicas de un solo peldaño que cumplen la misma finalidad que estas defensas.


Otra opción es hacerse con una escala lateral más larga y para todo uso. Subiendo a bordo tras un baño, las escalas laterales tienen la ventaja para los senior de quedar en una zona del barco más estable con el oleaje. Y embarcando/desembarcando del auxiliar, subir por el costado facilita mucho la labor, pues hay un mejor agarre inicial y se mantiene la posición erguida del cuerpo durante toda la maniobra.

Los peldaños para subir al palo son de gran ayuda para quienes aspiran a la autosuficiencia en su barco. Los hay fijos, remachados o atornillados al mástil, y también plegables, en forma de una cincha con escalones que se iza mediante una driza. También hay sistemas de auto-izado, con mecanismos normalmente heredados del alpinismo. (explicados en otro artículo de este blog)
En todo caso, y a partir de cierta edad, uno ha de tener plena confianza en su condición física para utilizar cualquier método de encaramarse al palo sin ayuda. Es un esfuerzo mayor de lo que parece y los peligros que acarrearía un eventual accidente no se pueden tomar a la ligera. Por contra, un par de escalones en la base del palo, para alcanzar esa driza de mayor que se escapa o ese patín
que no quiere bajar, nunca están de más.


Espinaquer asimétrico: Cuando faltan manos y sobran años, el espi asimétrico es la única vela de portantes que uno puede permitirse en un velero de cierta eslora. Es verdad que las empopadas no son su plato preferido, pero en compensación permite remontar agradablemente las ventolinas hasta más de 90º del viento aparente. Los calcetines o los distintos sistemas de enrollado que hay en el mercado hacen que esta vela sea perfectamente manejable por dos personas –que más o menos sepan lo que hacen- incluso en veleros de 50 ó 60 pies.

Pasarela: Lo ideal es disponer de una pasarela plegable o escamoteable bajo cubierta, con motor hidráulico y mando a distancia inalámbrico. Como este lujo no siempre se hará realidad, los senior han de pensar en una pasarela lo más ligera y sencilla de montar posible. Los modelos de fibra de carbono son ideales por su poco peso. Para evitar resbalones, el pasillo tendrá un buen antiderrapante, y también se intentará minimizar la pendiente de la pasarela haciéndose con distintos soportes que permitan variar la altura del tintero cuando el muelle esté muy bajo o muy
alto.


Auxiliar: Quienes tienen la jubilación en el horizonte se harán con un chinchorro tan grande y estable como permita la eslora de su barco principal. Un buen antiderrapante, tanto en el suelo como en algunos puntos de los flotadores, evitará más de un resbalón.
Los antiderrapantes autoadhesivos para suelos de bañeras, a la venta en grandes superficies, pueden ponerse sin problemas en las neumáticas, aunque no aguantan más de un par de temporadas a la intemperie. El revestimiento plástico TBS, en forma de cinta adhesiva o –mejor incluso- pegado con Sikaflex, es bastante más tenaz y la hierba artificial a modo de alfombra también evita los resbalones, aunque sea a costa de añadir algo de peso a la neumática.

Embarcar y desembarcar, el segundo gran problema de los más veteranos con el anexo,
requiere un equilibrio dinámico y una agilidad que nunca van al alza a medida que se cumplen años. Es un problema recurrente y bastante descuidado por los fabricantes de accesorios. Uno de los pocos que conocemos es el Ding-Ez. Este invento made in USA consiste en una barra en “U” invertida que se fija en la auxiliar y sirve de punto de apoyo en el embarque y también en navegación. En los videos de demostración parece muy efectivo.
También es efectivo tener un asidero a mano en el barco donde cogerse al embarcar y desembarcar del tender. Un cabo de 2 ó 3 m. sujetado al stay o el balcón de popa que se pueda agarrar desde el anexo, o un simple tubo inox de 70/80 cm. de altura colocado en el tintero de la pasarela (suponiendo que ésta esté en la plataforma de popa) cumplen perfectamente con este cometido de quitamiedos. Como decía Einstein: “Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”.

Agarraderos: Los modernos veleros son generosamente amplios tanto en sus interiores como en cubierta. Se han convertido en cómodos apartamentos con terraza.
Pero esta amplitud tiene una vertiente peligrosa o, cuando menos incómoda, para los más mayores. Los asideros en el techo se han vuelto una excepción. Lo mismo puede decirse de las barras verticales o de los agarraderos laterales en el mobiliario interior.


En cubierta las cosas tampoco son muy distintas. La estética minimalista domina las tendencias y los astilleros proponen unas cubiertas tan limpias y despejadas en sus detalles que uno no ve donde agarrarse para desplazarse a proa. En las aguas mansas de un salón náutico, la movilidad de la tripulación de cualquier edad no tiene mayor problema. Pero imaginar cruzar el salón o desplazarse por la cubierta de algunos veleros con apenas 15º de escora se antoja bastante complicado para quienes ya no conservan su juvenil agilidad.
Para solucionar este inconveniente hay que recurrir a la oferta de asideros de madera, acero inox o incluso materiales composite que hay en el mercado. Es una oferta amplia que permite completar todas las carencias que eventualmente tenga un barco, a sabiendas de que cada caso es distinto y requerirá sus propias solución.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s