El avance
Dos meses después, antes de Navidad, tengo el casco del Gaviota sin ápice de su pintura anterior. Aun no tiene una imagen elegante, pero se ha librado de parte de su envejecimiento con ese lifting y, haciendo un esfuerzo, puedo imaginar como irá avanzando hacia esa meta de convertirse en un barco nuevo y elegante que sea admirado por los marineros más expertos.
El puerto se ha engalanado para estas fiestas, y yo también le he colocado una estrella de oriente a la proa al Gaviota, para que empiece a ilusionarse con su futuro. Siempre me he encariñado con aquellas cosas que me acompañan en la vida, casi dándoles el poder entrañable de la complicidad en mis aventuras, recuerdo que una vez incluso hice un entierro reverente a unos zapatos que me habían soportado durante más de cinco años, durante mi época de mochilero.
Esto contrasta con mis pocas creencias, ni religión con su pensamiento mágico, ni políticos con sus carencias, ni casi la amistad ahora, pero sigo buscando aquellas respuestas y apegos que me den más confianza……..un velero, unos zapatos, la relación entre Manuel y Gille, la amabilidad de nuevos amigos….
Mi integración en el mundo de las regatas, con más de 20 salidas de entrenamiento y quedar penúltimos gracias a mi sagaz decisión de amollar la mayor cuando en realidad debía “cazarla”, es decir, ceñirla más, ha ayudado a mejorar mi confianza en que podría salir bien la travesía. De momento me han etiquetado como INAPROPIADO para cualquier tipo de regatas a nivel nacional, con la consecuente humillación de Mario que había respaldado mi selección.
Mario, más sabio que marino, me ha perdonado e incluso, ahora ya más cauto ante mis habilidades, me ha hecho partícipe en la preparación de la cena de Navidad donde nos reuniremos todos los marineros que no contamos con ambiente familiar en la zona.
Esta noche es la cena y están apuntados más de veinte comensales. Este año será comida mezcla de menú Español-Indonesio, donde Gille se ha esmerado con mezclas exóticas que espero sepan apreciar los rudos y sencillos marineros.
Abrigadito, ya que finalmente el invierno llegó de verdad, me dirijo al Bar social que nos aglutinará a todos.
Durante el último mes se ha unido a mi otro lobo solitario, se trata de Javier, arquitecto, navegante de toda la vida, pescador experto, y creyente en que nuestro destino está escrito y, a pesar de nuestras divergencias, o quizás gracias a ellas y a la tolerancia por ambas partes, nos hemos hecho buenos amigos. Javier sabe de motores y se ha dedicado a analizar que se debe hacer con el corazón del Gaviota donde parece que también falta mucho amor. No hay contrato entre ambos, solo apareció, y tras una breve charla, se prestó a ayudarme durante un tiempo. También él se despidió del despacho después de una bronca con su exjefe, y decidió darse un tiempo antes de volver a la “normalidad”.
Javier es enamoradizo, pero con poca suerte, en busca de su media naranja …desde toda la vida. Y no será porque no se esfuerce, con la cajera del super, la secretaria de capitanía, la responsable de limpieza, una de las marineras del puerto y cualquier ser con faldas que se acerque por el Gaviota y, la verdad, no me parece feo, más bien con cara dulce aniñada y sus 40 años a cuestas, además de mucha labia, quizás demasiada, por lo que, en ocasiones, deben ser sus objetivos las que decidan que “deben irse” y, tras ello, se convierten en presas huidizas, sin que eso menoscabe el interés o esfuerzo de mi nuevo amigo.
-Feliz Navidad, llegas tarde -Me recibe Javier en la puerta del comedor.
Mesa adornada de manjares, que lucen muy coloristas, rodeando a un gran cerdo que se ha cocinado a la brasa. Manuel y Gille nos han guardado un par de sitios a su lado. Creo que Gille ha aumentado su vocabulario en inglés en unas pocas palabras más, e incluso aprendió alguna española que le ha hecho mucha gracia, y nos costó bastante explicarle todos los significados, “gracias”, “coño”, “cojonudo”, “gilipollas”, y otras con doble significado que le han motivado a incorporarlas en su selecto lenguaje internacional. Aun no los usa en el lugar y momento adecuado, pero avanzar, avanza. La semana pasada hubo un incidente internacional debido a una maniobra confusa de un capitán de yate francés, cuando ella le dijo “coño gilipollas avante”, y es que parece que el francés sabía un poco de español también.
Tan pronto nos sentamos todos, Mario nos da la bienvenida y nos propone un brindis con los mejores deseos. Al terminar su breve comentario se levanta Manuel, copa en mano.
-Quiero daros una buena noticia que nos hace felices a Gille y a mí, y me encanta poder compartirlo con todos vosotros. GILLE Y YO NOS VAMOS A CASAR!!!
-“COÑO, YES”-Matiza Gille, que se levanta y besa a Manuel en la boca cogiéndole la cabeza entre sus manos.
Todos nos levantamos y brindamos por la buena nueva. Gille llora de emoción y Manuel la abraza tiernamente. Nunca es tarde para la felicidad, no importa edad, lenguaje, sexo, cultura, na de ná, solo es necesario amor, humor e ilusión, el resto solo es parte del camino hacia nuestro destino que deberíamos aprovechar al máximo.
Abrazo y beso a la pareja, y como yo, uno a uno el resto de los comensales se acercan para felicitarles.
Durante la cena, que empezó tan bien, se van sucediendo las alabanzas a las exquisiteces preparadas por Gille y que ella va explicando con la ayuda de Manuel, con nombres irreconocibles para todos, que aplaudimos en cada caso…Mie Goreng (mas bien tallarines, que a mí me parecen tres delicias indonesias), Rijstaffel (brochetas de pollo, camarón o cerdo), Krupuk (Galletas de diferentes sabores como cangrejo o camarón, y frutas), y otros más, imposibles de recordar, todo adornado con diferentes flores que Manuel ha recolectado hábilmente de los invernaderos cercanos, todo un decorado que lo hace todo más apetecible.
Gille no puede sonreír más y en cada caso, tras la traducción intuida de Manuel, le besa de nuevo. Callada pero expresiva.
No llevamos la cuenta, pero a medio cerdo se han consumido una media de dos botellas de cava por persona, y empiezan los cantos.
No te veo como eres
Yo te veo, como soy
En el horizonte, tu verdor se aproxima
Mientras una brisa recorre la bahía
Y te acercas con la suavidad (ahh, ahh)
Del mar tranquilo bajo la luna (ahh, ahh)
Matas solo por casualidad (ahh, ahh)
Nos encontramos en la inmensidad (ahh, ahh)
———
Cuando amanece tu voz se desvanece
como si te alejaras, como si todo dejaras
Cuando sale el sol suave y violento
te pierdo por un momento
pero pronto te encuentro
Cuando anochece la luna crece
te veo aparecer, como te vi ayer.
Desafortunadamente solo tenemos tres comensales femeninos, así que no alugar para baile, aunque dado el porcentaje de alcohol consumido sería prácticamente imposible. Las canciones decrecen hacia ritmos más suaves y menos afinados.
Javier, ya perdió su timidez, que ya de por sí es poca, y se ha mudado al lado de Mirian, una marinera que ya forma parte de sus objetivos desde hace tiempo. En este caso Mirian no ha tenido la oportunidad de escapar ya que también estaba un poco perjudicada, y su reacción fue tardía. Javier le va explicando de nuevo las recetas de Gille, y ambos brindan, cada pocos minutos. Parece que hay esperanza hoy.
Mario se levanta de nuevo. Voy a hacer un anuncio importante. Hoy, los aquí reunidos, vamos a apoyar la aventura de Raúl, y hemos conseguido un juego de electrónica que incluye piloto automático, controlador de viento con su veleta, y emisora para el Gaviota, que seguro ayudará a nuestro amigo Raúl en su aventura oceánica y, ESPERAMOS, que la primera recalada a su vuelta sea en este puerto, y entre estos amigos.
Me sonrojo y mis ojos se nublan con unas lágrimas que no llegan a caer. Es un regalo inesperado y que demuestra el cariño de esos nuevos compañeros entrañables, que lo son sin intereses, ni pretensiones, solo demostrándome su apoyo a mis ilusiones e inconsciencia.
-Gracias amigos, no me lo esperaba, pero prometo llevaros en mi corazón, mientras este no deje de latir, y también que os iré mandando noticias de mis avances, si es que logro que el Gaviota flote.
Todos se ríen y Javier sale disparado para abrazarme.
-Raúl, he pensado mucho en ello y pese a mis reparos en este tipo de travesías, me gustaría formar parte de tu tripulación en la aventura, si es que me aceptas en ella. Dice Javier en voz alta.
Javier sufrió un casi-ahogo en su última travesía, donde uno de sus compañeros falleció debido a una fuerte tormenta, solo el pequeño milagro de la radiobaliza de emergencia logró que él fuera rescatado cuando ya había pedido la entrada en el cielo. Por esta razón me parece muy entrañable y valiente la propuesta que hace ahora.
-Por supuesto, serás mi consejero, amigo y cómplice más valioso. GRACIAS A TODOS.
Todos aplauden a rabiar, supongo que el nivel de alcohol también ayuda algo, aunque no dudo de su sinceridad.
No sé cómo llegue a mi hostal, pero me despierta un rayo de sol que se cuela por una ranura de la contraventana, son las doce, y estoy todavía en la cama, vestido y con signos de haber luchado con varios enemigos, si valoro la forma en que está abrochada mi camisa, el sabor de boca a diablos, y las marcas de carmín en mi cara, que deben ser de Gille en su efusiva muestra de cariño “tu cojonudo, amigo”.
Este día pasa leeeentammmennnte. A las 4 termino de ducharme y salgo a buscar a Javier para aclarar lo que yo entendí ayer, y agradecerle de nuevo su oferta.
Lo encuentro en un bar de la Calle Larga, junto a otros marineros, donde él alaga a Marta, la camarera, que estoicamente acepta sonriente sus palabras, pero que acaba yéndose, justo cuando los compañeros de mesa se echan a reír.
-Buenas tardes chicos. ¿recuperados?
-No creas, costó mucho llevarte al hostal. Y esto que al final decidimos que no te poníamos el pijama, “más que nada porque no nos hacíamos a la idea de cómo hacerlo”. Comenta Javier
Me siento con ellos y me explican el final de fiesta, alguno cree que queda todavía algún invitado en el comedor. En el entusiasmo del momento, incluso algunos de los presentes se comprometieron a ayudar en el Gaviota ya que, según dicen los expertos, la travesía de bajada hacia el Caribe es idónea hasta finales de enero o mediados de Febrero, de lo contrario, debería esperar un año más.
