Los últimos preparativos
Yo, ajeno a los temas administrativos, me olvidé de que AYO no está registrado de forma oportuna y, por tanto, es muy probable que si pasa alguna autoridad nos lo bloqueen dado que no tiene permisos oficiales.
Si bien Javier y yo tenemos el permiso de navegación básico, el PER, no es tampoco válido para la navegación que esperamos hacer. Todos daban por sentado, que si poseíamos la licencia adecuada, y que estábamos haciendo las acciones oportunas para el registro del barco.
Tras percatarnos de lo importante de esta situación, empezamos a analizar cómo podemos solucionarlo, para que esto no nos impida cambiar los planes y fechas ya definidas.
Reunidos con Mario y algunos capitanes de yate del puerto, intentamos buscar soluciones a estas anomalías. Jacinto, uno de los veteranos capitanes del puerto nos recomienda registrar el AYO con bandera polaca, con esto podremos reducir las limitaciones para navegar en las zonas que deseamos, y al mismo tiempo, las necesidades de material obligatorio que se solicitan en España. Reduciendo el coste sin afectar a la seguridad. Desde ese momento, Jacinto nos va a asesorar para ponernos al día de forma rápida.
Pero queda el otro problema, aunque el AYO pueda navegar con otra bandera, nosotros no podremos ir más allá de las 12 millas de la costa debido a nuestro título. O sea, si nos pillán más alejados, y en las aguas territoriales españolas, nos pueden detener y multar.
-Si queréis obtener el título de Capitán ir pensando en un año, mínimo, de plazo para obtenerlo. -Comenta Jacinto.
-¿Entonces? ¿Se terminó la aventura? – Comenta Javier, con cara triste.
-Bueno, estáis en un entorno que exige de esas titulaciones, y si el barco está homologado con esa bandera, solo necesitaríais pasar de las 60 millas, donde ya no estáis expuestos a la vigilancia marítima española, aunque no podréis estar cubiertos por seguros, y navegareis con un cierto nivel de no-legalidad. Dice Mario.
-Y ¿Cómo llegamos a esa distancia? Además, nuestra primera parada es en Canarias, donde volvemos a estar en España, y bajo las normas locales. ¿Entonces? -Expongo yo, como resumen del problema.
-Mmmmmm, ¿Y si localizamos un capitán que os ayude en este tramo?, expone Jacinto.
Bien, decidimos empezar a estudiar para suplir esas necesidades a medio plazo y, de momento vamos a practicar con el AYO en la zona costera, además de buscar un cómplice para esa primera etapa a Canarias.
De momento, que emoción, hoy dormiremos “flotando” dentro de nuestro velerito e invitamos a nuestros “ángeles locales” a celebrarlo sobre cubierta, viendo una maravillosa puesta de sol.
A las 7 de la tarde hay más de 15 personas a bordo, y el AYO sigue demostrando que supera prueba tras prueba. Se unen a la fiesta algunos de los navegantes de barcos vecinos, por supuesto Mario, Manuel, Gille, y marineros que se involucraron en la puesta a punto. Pizzas, cava, música. A las 0 horas y con muchas copas de más ya hemos recibido muchas recomendaciones para la travesía, aunque ha sido imposible documentarlas. Poco a poco cada uno se va a su nido, nosotros a descansar.
A las 8 am, y con una resaca importante, decidimos darle su oportunidad al AYO, nos preparamos para navegar. El motor responde bien y a la salida del puerto ponemos las velas que, con 14 nudos de viento, hacen que surquemos las pocas olas que hay a más de 7 nudos que, para el AYO es un muy buen rendimiento.
-¡PERFECTO! Javier está eufórico.
Recogemos velas y volvemos a puerto, donde nos esperan algunos medios locales que ya se han enterado de las actividades de estos días. Nos hacen alguna entrevista para que expongamos los retos a los que nos enfrentamos. Javier les atiende entusiasmado mientras yo termino de recoger nuestro velero.
-¿Cuánto tiempo estaréis navegando?¿Cuál es el plan inicial?¿Tenéis ayudas económicas?¿Cómo documentaréis la aventura?, y muchas más preguntas, algunas de ellas aún sin respuesta, y también algunas que generan inquietud pero que no nos amedrentan.
Hacemos una lista de actividades a desarrollar de forma inmediata, incluyendo incluso algunas para las incertidumbres de la entrevista:
-Javier debe aprender a bucear, ya que probablemente deberemos hacerlo en algún momento de cara al mantenimiento o averías del AYO.
-Una lista de víveres necesarios para, al menos, esta primera etapa. Quizás un patrocinador, que nos ayudaría a mejorar nuestra economía.
-Adquirir algunas habilidades para navegación SIN INSTRUMENTOS, eso es, usando navegación por las estrellas o por la altura del sol, con sextante, brújula (varias) y cartas náuticas, aunque llevaremos también medios modernos, GPS, Cartas digitales, Plotter e incluso esperamos tener un Radar.
-Ah, y sobre todo, que Capitán podemos encontrar para que nos ayude en la primera etapa.
De inmediato hacemos un análisis de posibles patrocinadores: Marcas de bebidas, periódicos, revistas náuticas y de aventuras y, por qué no, redes de supermercados, cadenas de Tv. Prepararemos una carta ofreciendo las contrapartidas…, un par de locos en la aventura oceánica, síguelos.
También ponemos un anuncio en el tablón de anuncios del puerto:
“EL AYO NECESITA UN CAPITAN”
Queremos partir hacia Canarias en las próximas semanas.
Si te apetece compartir esta travesía formaras parte de nuestra primera etapa, no hay retribución, pero si 0 gastos, aventura y mucha ilusión-
Cádiz-Lanzarote

Enviar titulación, un pequeño curiculum, y experiencias a AYO@aventuraatlantica……….
Nuestra sorpresa es que el día siguiente ya tenemos 9 candidatos, de los cuales seleccionamos algunos a considerar.
RAMUI. 81 años, veterano marino de origen sueco, con experiencia en travesías por el norte de Europa y Mediterráneo, con ganas de atravesar el Atlántico. Ahora vive en San Lucar, en casa de su pareja local.
SANTOS. Brasileño de 34 años que en realidad es un vagabundo del mar desde que dejó su país natal. Soltero, ha estado enrolado en diferentes veleros desde Brasil hasta Filipinas y luego vuelta a través del Canal de Panamá. Toca la guitarra, bucea, y es experto en navegar con problemas, es decir, que dice le ha pasado de TODO en barcos medio desguazados. Vive en un barco del puerto donde ejerce de segundo en un yate de unos 60 pies.
SAMANTHA. 50 años, inglesa, separada, navegante solitaria por más de seis años. Conoce la travesía del Atlántico ya que la ha realizado 5 veces. Se le hundió su velero en una borrasca en Portugal y, desde entonces ha pasado 5 años sin navegar y tiene mono para volver a vivir experiencias marinas.
PACO. De tierra adentro, Salamanca, con 45 años, divorciado, estudioso de la navegación, Capitán de Yate y que hizo hace un año la travesía desde Lanzarote a Santa Lucía, Caribe, con otros 4 amigos. Sabe cocinar y es enfermero de un hospital local, pero aburrido de vivir en una rutina que cada vez le ahoga más.
El resto de los candidatos no nos parecen interesantes, ya sea por falta de experiencia o porque no expresan mucho entusiasmo por la propuesta.
Fijamos citas para terminar de evaluar a los seleccionados.
A las 9 de la mañana, nos encontramos en el Bar del puerto con RAMUI, 1,70 mts. de estatura, unos 120 kg, un poco cojo, imagen de pirata, barba, gorra roja y una chaqueta de lana con una larga vida que ha dejado marcas sobre la misma.
-Hola amigos, que buena aventura os habéis montado. Sería un placer poder hacer esta primera etapa con vosotros, aunque me gustaría hacer alguna más -Dice Ramui, mientras se acerca.
-Quiero volver a notar esa sal en mi rostro, y el viento en las velas, ya estoy un poco cansado de comer gambitas y pasear por estos bonitos pueblos soñando con volver a navegar.
-Cuéntanos más. ¿Cuánto tiempo llevas sin navegar? ¿Qué tipo de barcos has manejado?, pregunta Javier.
-Llevo 10 años varado en San Lucar, viviendo con una mujer que me enamoró, pero que ahora me mantiene anclado y engordando, ufff. Manejé barcos de charter de más de 20 metros durante años, visitando fiordos en Suecia y Noruega, luego me convertí en dueño de un velero de 15 metros, que usé para viajes por Italia y Grecia, hasta que me enamoré de mi actual pareja y terminé aquí, después de vender mi velero.
-Si me dais comida y buen ron, podéis contar conmigo.
Hablamos durante más de 2 horas sobre sus aventuras, y nos damos cuenta que las ha repetido al menos tres veces durante este periodo de tiempo. Nos despedimos de él con la promesa de llamarle con nuestra decisión.
Por la tarde, y frente a una cerveza, nos vemos con Samantha, o lo que queda de ella, demasiado delgada para dar una imagen de saludable, en un chandal que habría comprado cuando tenía algo más de peso, animada y un poco dispersa.
-He hecho más de 1000 viajes, muchos en solitario, desde Grecia a Brasil, y desde Brasil al Caribe y Europa. Me casé 4 veces, demasiado intenso para mí, aunque mis viajes me ayudaban a sobrevivir a ese estrés. Ahora estoy sola y me he cansado de estar en tierra.
-Ahora me dedico a enseñar inglés, pero ya va siendo hora de salir al mar. Conozco el Atlántico muy bien y he sobrevivido largas temporadas sin ver tierra, solo con la pesca, y el agua de lluvia mezclada con agua de mar.
-Será un placer ayudaros en esa aventurilla, eso es un juego de niños si lo hacemos en las fechas que estáis pensando.
Durante la conversación, Samantha se fumó un paquete entero de Malboro, y se hidrató con unas 10 pintas de cerveza, al parecer eso le ayudaba con el estrés de estar en tierra.
La verdad es que nos preocuparía contar con ella, parece que tiene pocas defensas para pensar en un viaje que requiere fortaleza suficiente para afrontarlo, aunque experiencia si tiene.
El resto del día elegimos 20 posibles patrocinadores, hacemos un juego de fotografías del AYO y redactamos una lista de “entregables” para que las empresas puedan rentabilizar la contribución, eso sí, resaltando en cada caso los beneficios para el patrocinador:
Revistas y TV : Redacción de las experiencias semanales, fotos y entrevistas….
Supermercados: A cambio de víveres y algo más, notas sobre vivencias, recetas en alta mar, fotos con la imagen de la marca en ropa y velas….
Bebidas: Por supuesto la imagen de marca donde deseen, y buenos tragos con esa marca viendo puestas de sol sorprendentes. o incluso durante una tempestad para demostrar que son parte de la aventura….
Con mucha fe, las llevaremos al día siguiente a correos a la espera de que alguien lo vea como una contribución interesante, y que ponga un toque de aventura en sus vidas y comunicados.
Esta noche, frente a unas copas, comentamos con Jacinto y Mario las entrevistas realizadas. Todos coinciden en que Samantha no es la candidata y, en cuanto al lobo de mar Ramui, tampoco le auguran que pueda ser el capitán perfecto para más allá de Canarias, aunque para esa primera singladura podría valer.
Al terminar de cenar vamos al tablón de anuncios a ver si sigue allí el nuestro, y nos sorprende ver que hay una nota pegada a el “Soy navegante aventurera, rumbo a nuevas experiencias, cocino, hago guardias sin problema y buena conversadora. Tel XXXXXXX”
Ninguna referencia a títulos o experiencias, aunque no parece que tenga mucha, de lo contrario habría podido mandar una solicitud. Guardamos la nota y nos vamos a dormir nuevamente a nuestro nido.
El sol nos despierta ya que no tenemos cortinas en los portillos, a las 7 am. Es una sensación nueva y agradable, el vaivén suave del barco cuando pasa alguna embarcación por nuestra proa. Desde la proa anuncio a Javier que “TENGO HAMBRE”.
-Vamos!! Además, debemos ir a correos, y a las 10 tenemos cita con Paco, y las 13 con Santos, así que debemos prepararnos para ello. Contesta Javier desde su camarote.
Salimos a cubierta y nos sorprende ver a una chica joven sentada en el pantalán frente al AYO, chándal, mochila con manta, trenzas, pecosa, de unos 20 años y poca estatura, fumándose un porrito mientras nos observa curiosa.
-Buen día amigos, bonito barco, pequeño, pero parece marinero.
-Hola, pues si en ambos casos. Muy mimado y listo para lo que haga falta. Contesta Javier.
-Perdón, me llamo Alicia, Ali para los amigos, soy la responsable de esa nota que habéis encontrado en vuestro anuncio.
-Ajá, bien, escueta y poco precisa, pero si, la guardamos para analizarla y poder saber algo más de ti.
Alicia, saca una bolsa de cruasanes de su mochila, y nos ofrece compartirlos si la invitamos a un café. Nos miramos y haciendo un ademán de “porqué no” le indicamos que suba a bordo.
Nos ponemos a preparar el café mientras nuestra invitada abre la mesa de la bañera y coloca el desayuno, incluso con unas servilletas de apoyo.
-¿De dónde eres?¿A qué te dedicas?¿Planes?¿Experiencia?, le lanza Javier mientras sube el café y la leche a cubierta.
-Eso es que, no es NO, de entrada. Está bien, os explico, contesta Alicia.
-Soy italiana, estudiante de arte hasta el año pasado que rompí con mi novio, por cierto, imbécil y un poco corto, para convertirme en influencer, ahora con 50.000 seguidores. He decidido no hacer planes, y conocer un poco de mundo antes de integrarme en esa sociedad de urbanitas rutinarios. De momento llevo 5 meses conociendo Francia, Inglaterra y ahora España, donde, por cierto, he llegado por mar, con un velero que me trajo desde Southampton, en el sur de Inglaterra.
-Y porqué deberíamos contar contigo en esta aventurilla nuestra? Pregunto.
-Mmmmm…infinidad de razones. Cocino de puta madre, y además soy alegre, toco la guitarra, hablo italiano, francés, español e inglés, he navegado desde que tenía cinco años con mis padres y, después, competido en regatas, incluso en cruceros. Hacer un viaje a dos, sin el toque femenino debe ser muy aburrido, y vais a encontrar pocas candidatas tan bien dispuestas y preparadas para ir a, “ningún sitio”, y a “todas partes”.
A Javier, el corazón ya le ha dado un vuelco, se ha puesto colorado y quedado boquiabierto pensando en que esta chica no se le puede escapar, “especialmente porque la huida sería al Océano”.
-Pues mira, de momento no habíamos pensado en tres pasajeros, pero ahora estamos buscando un capitán para esta primera etapa, luego, si solucionamos este problemilla (le contamos nuestra necesidad para esta primera etapa) podemos analizar tu propuesta.
-OOOOOKKKKKK…..pero veo que esto será un proceso rápido, ya que tenéis urgencia para salir y encontrar los vientos favorables para la bajada al Caribe. ¿Os puedo pedir un favor, sin compromiso?
-Pues no sé, dime de que se trata, contesta Javier.
-No tengo donde dormir, llegué ayer y el velero que me trajo se fue esta mañana hacia Lanzarote, pero viendo vuestro anuncio me pareció muy interesante, y tras veros en el Bar, decidí arriesgarme en la propuesta. De todas formas, sé que encontraré algún velero que me lleve, si os equivocáis en la decisión. Si me dejáis dormir un par de días en vuestro velero, mientras os lo pensáis, os lo agradecería. Por supuesto corro con mis gastos 100%, y colaboro con la limpieza y prácticas de navegación, si queréis, solo necesito un lugar pequeño bajo cubierta.
Nos miramos ambos y accedemos a la propuesta. Son las 9 y tenemos la entrevista a las 10.
-Bien, pues ya que eres parte del equipo en estos días ¿Podrías llevar estas cartas a correos? Si te apetece nos vemos a la hora de la comida y seguimos hablando.
-Muy bien capitán, contesta Alicia, sin problemas. ¿Algo más para no aburrirme?
-No, gracias, puedes tomar posesión del camarote de estribor, aunque hay cosas almacenadas creo que podrás hacerte un hueco cómodo. Hasta luego.
Javier y yo vamos hacia el Bar, donde pedimos otro café mientras comentamos el encuentro. Para Javier, como no, es un GRAN VALOR añadido, sensibilidad, cocina, bonita, idiomas…….etc. etc. aunque claro, son más gastos, y una menor intimidad ya que el mundo de navegantes masculinos es menos organizado y detallista de lo que se podría esperar de una navegación mixta. No se yo si eso traerá más problemas que alegrías, dos hombres y una mujer..mmmmmm.
No llegamos a ninguna conclusión y demoramos la decisión final.
-Buenos días ¿Los tripulantes del AYO?. Oímos a nuestras espaldas.
Paco está de pie detrás nuestro, cartas náuticas bajo el brazo, sombrero de paja, gafas oscuras, bien vestido que contrasta con nuestra indumentaria medio andrajosa, pero limpia, de marineros oceánicos despreocupados.
-Buenos días Paco, bienvenido a nuestra oficina, siéntate por favor, y cuéntanos un poco más, dice Javier.
-Estoy de vacaciones en Cádiz y me pasé por aquí, soy un enamorado del mar, viendo vuestro anuncio. Llevo varios meses pensando dar un giro a mi vida, y aún no lo tengo muy claro, pero puedo pedir una excedencia y hacer ese primer trayecto con vosotros, así tengo tiempo y el lugar perfecto para analizar mi futuro.
-Tengo experiencia y soy Capitán de Yate, nunca he navegado como Capitán, pero si hecho muchas horas de velero por Galicia y el Caribe, además de la travesía. Esta travesía inicial es atractiva para mí y entiendo que solo me necesitáis, de momento, para esta parte. El año que atravesé el Atlántico pude ver que en Canarias hay mucha oferta de marineros para esa travesía, así que allí tendréis pocos problemas para encontrar otras muchas alternativas si es que decidís integrar a nuevos miembros en la aventura….quién sabe, incluso yo si nos cuadra a ambas partes.
Reflexivo, coherente, tranquilo, nada mal para lo que necesitamos. Pasamos el resto de la mañana hablando de la travesía. Él comparte su carta náutica con nosotros, donde tiene marcada la ruta que ellos hicieron desde Canarias a Cabo Verde y Santa Lucía, recomendaciones de rumbo, lista de víveres (actualizada con la experiencia) para hasta cuatro personas, una recomendación para un terminal satelital barato durante la travesía donde se pueden consultar partes meteorológicos, pedir ayuda y mandar sms a amigos o parientes. A las 12:30 dado que tenemos otra entrevista se despide, pero nos regala la carta y notas, y dice quedarse a la espera de nuestras noticias.
No da tiempo ni a una cerveza cuando aparece por la puerta Santos. Inconfundible a pesar de que no lo conocemos, moreno, pantalón corto deshilachado camisa estampada tropical, sonrisa que apenas le cabe en la boca, orejas grandes que quedan disimuladas con su gran mata de pelo rubio rizado, la imagen de todo un conquistador con éxito entre las mujeres, despreocupado pero muy alegre. En tres zancadas se colca sentado delante nuestro con la silla al revés.
-Y bien, chicos, ¿Como van los preparativos? Os estuve viendo durante la preparación del velero. Vaya curro, ¿no? He reformado dos, y es agotador, pero se te quitan todos los males cuando los ves flotar de nuevo. Tiene buena pinta.
-Gracias Santos. Sí, estamos muy ilusionados con esta nueva etapa de nuestra vida y, aunque sin tanta experiencia como tú, esperamos disfrutarla a tope, le contesto.
-Cuéntanos.
Observo a Javier que pone cara de sorprendido ante la teatral aparición del candidato.
-Pues lo que os comenté en mi email, tengo experiencia, ganas, con destino a Brasil de nuevo y esta sería mi primera etapa. El océano es siempre imprevisible, y hay muchas situaciones que deben resolverse con creatividad. Yo siempre he navegado con barcos poco equipados y aquí estoy, tras haber resuelto esos problemillas con éxito. Ahora estoy de segundo en un gran yate, pero aburrido de hacer de todo con gente estirada. Os aseguro llegar donde queráis si seguís mis indicaciones, y pasarlo bien en la travesía, llevo marihuana y hago unos cocteles que han ganado concursos. Me oriento muy bien con las estrellas y el sol, incluso podría llegar sin instrumentos a cualquier lugar, solo con una carta y un compás.
Nos cuenta alguna de sus travesías, todas ellas repletas de incidentes resueltos, viajante con pocos recursos y mucha creatividad, pesca, reparación de velas y vías de agua, roturas de mástil, pérdida de timón……….noto a Javier que suda solo de pensar en estas situaciones.
Pero Santos está exultante de satisfacción por los retos superados, las amistades encontradas en sus viajes, y sus largas paradas, en lugares remotos donde reparaba sus múltiples problemas.
Le despedimos diciéndole que le diremos algo en vivo ya que su yate esta apenas a 100 mts del nuestro.
Son las 3 pm y vemos que Alicia está tomando una cerveza en la barra del bar. Al ver que Santos se va se acerca cerveza en mano.
-“Vaya Gigolo habéis contactado”. Ayer me estuvo tirando los tejos hasta las 2 de la mañana. Navegar no se si navega, pero seguro que tiene muchas candidatas para hacerlo. ¿Tenéis hambre?
-Clarooo, aquí tienen un menú bueno y casero, ¿te apetece?, contesta Javier con premura.
-Yo estaba pensando en otra cosa, soy italiana y he pensado en los mejores espaguetis que hayáis probado nunca en el AYO. Encontré allí lo suficiente para hacerlos inolvidables. Eh, cuidado, tengo todo preparado para tenerlo listo en 20 minutos, nunca me habría atrevido a usar esos productos sin vuestro permiso, pero al verlos pensé que os podría apetecer, y tengo mono de cocinar.
-Vaya sorpresa, pues mira, va a ser que sí. Déjame que coja una botella de vino blanco para acompañar y nos vamos. Va a ser nuestra primera comida en el AYO estando a flote.
Vamos los tres hacia el barco, se ve bonito, estilizado, creo que mejora con el contacto del mar, es como si se nutriera y creciera en tamaño. Bueno, también ayuda que teníamos unos superveleros a cada lado, y hoy está sin vecinos.
Saltamos a la bañera y entramos al interior. Uahuuuuu, está todo ordenado, limpio, su camarote muy bien colocado para que pueda ella estar sin problemas. Parece también más grande en el interior, y más luminoso.
Alicia toma el control.
-A ver, ¿Javier puedes poner la mesa en la bañera? Raúl ¿Me ayudas con una ensalada de tomate? Los he comprado antes junto a correos, y los prepararé a la italiana, con un poco de hierbas aromáticas y mozzarella, pero si los cortas, el resto es cosa de un minuto. Dejar la botella en el frigo ya que tardaré 20 minutos.
Cada uno se hace cargo de su función, mientras Alicia se dedica a los espaguetis y una salsa made-in-alicia como dice ella, con un combinado de quesos y especies que no ha querido compartir.
Mientras Alicia sigue su ritmo, Javier y yo nos quedamos en cubierta callados, hasta que Javier rompe el hielo.
-Oye, bien dispuesta, agradable, navega y organiza……podría ser un buen complemento ¿no?
-Javier, hace solo un rato que la conocemos, y está en fase de “venta”, eso no quiere decir que sea así. De momento disfrutemos de los espaguetis, y decidiremos cuando sea el momento. Me preocupa poner un grumete femenino, nos va a condicionar algunas cosas…nudismo, organización, limpieza, etc……….y ya he tenido muy malas experiencias que todavía me duran.
-Vale, vale, solo digo que, de momento, nada mal.
Aparece Alicia con una olla, salsa adicional aparte, poniéndola sobre la mesa. Yo bajo a buscar el vino y subir la ensalada que luce también muy interesante y sugerente, mientras ellos ponen los espaguetis en los platos.
-Riquísimos. Comenta Javier.
-En mis viajes he trabajado de cocinera en algunos lugares, básicamente comida más típica italiana, pizzas, risottos, pasta, pescado…también he hecho pan en el barco, es fácil y muy socorrido en las travesías.
Tras una espléndida comilona, Alicia hizo casi un Kg de espaguetis por lo cual hemos tenido dos platos para cada uno, y dos botellas de vino, estamos como lagartos al sol, sonrientes contando anécdotas, y sin ganas de movernos con esos 24º que nos ha regalado el sol hoy.
Sube el viento y Alicia propone salir a ver la puesta de sol al mar. Nos miramos con pereza, pero no parece mala idea. Todos nos ponemos a recoger la mesa y dejamos todo en la cocina. Decidimos que luego lavaremos y organizamos el AYO para esta breve navegación.
Alicia se mueve bien por cubierta, quita las fundas de la botavara, mientras Javier prepara las amarras y yo pongo el motor en marcha. En 15 minutos estamos saliendo del puerto sol a nuestro estribor, todavía alto y calentando.
Tenemos 20 nudos fuera del puerto y olas de 2 metros largas y plácidas. Las velas las ha subido Alicia desde el mástil, mientras Javier recogía la driza desde la bañera. Paramos motor y el AYO parece disfrutar con ese viento escorando más de lo que habíamos pensado que podía hacer.
Vamos a 7,5 nudos de velocidad, escorados, incluso alguna ola entra por la borda, pero suavemente. Estamos los tres apoyados en estribor. Colocamos las piernas por la borda mientras el piloto automático demuestra su eficiencia. Por un momento nos imaginamos navegando así hasta cualquier destino, sol, olas suaves, viento divertido. Soñar siempre es gratis.
El sol se va poniendo y el viento ha bajado de intensidad, ahora con 12 nudos de viento nos orientamos al Este en un largo que hace que el AYO pierda su escora y haga una navegación más relajada y en dirección a las mismas olas.
Javier sube una botella de ron, con tres vasos llenos de hielo. Por unos minutos, mientras el sol se pone, permanecemos callados y absorbiendo por igual, la belleza de la puesta de sol y ese ron que acompaña a la perfección. Estamos a una hora del puerto y la vamos a hacer de noche pero…….vaya, dos de las luces de posición, la de proa de babor, y la de popa, no funcionan. Eso es peligroso ya que no nos podrán identificar de forma correcta, y podríamos confundir a otros barcos.
Alicia baja a buscar su mochila y saca de ella una linterna que coloca en popa.
-¿Tenéis otra linterna?
-Javier sale con otra linterna que ella envuelve en un preservativo rojo transparente, atándolo a la proa a babor del AYO.
-¡Solucionado! Al menos hasta llegar a puerto.
Ambos quedamos gratamente sorprendidos por la eficiencia de la solución. Que seguro se nos habría ocurrido a nosotros ¿o no?, nos falta el preservativo, pero aceptando que Alicia es muy rápida de reflejos.
En unos minutos vemos la entrada al puerto, quitamos las velas mientras el motor nos acerca de forma directa al mismo ya que el viento casi está de proa a esta hora.
Al aproximarnos al amarre observamos una figura que está esperándonos, amarras en mano. Es Paco que se había pasado por nuestro amarre y, al no vernos, se ha esperado a la llegada.
-Vaya ya empezaba a preocuparme. “Creía habíais decidido empezar la aventura sin despediros de mí”.
Amarramos el AYO y le presentamos a Alicia. Tras un amarre perfecto apagamos las linternas de apoyo, apuntamos esa reparación en las “cosas que hacer” e invitamos a Paco a tomar una cerveza en el Bar.
En el Bar encontramos a nuestros benefactores-amigos-hermanos de aventura, Mario, Jacinto, Gille y su amado Manuel con sendas cervezas y, como siempre comentando el día a día y alguna experiencia marinera, frente a la eterna sonrisa de Gille. Están celebrando que en una semana van a casarse Manuel y Gille, bueno, más bien una boda étnica y legal, ya que será rápido en el juzgado local, pero con protocolo indonesio frente al mar, en una playa cercana, y de la mano del comodoro del Club, es decir, de Mario.
Por supuesto nos apuntamos al evento, y quedamos para el día indicado a las 6 pm con el encargo de llevar la bebida para unas 10 personas. Una pequeña boda llena de grandes emociones……..que poco importante es la edad si se VIVE con amor y pasión.
También aprovechamos para pedir a Mario que nos ayude con el material de buceo que necesitamos para que Javier se inicie en su faceta de buceo, a lo cual no opone resistencia, y dice dónde podemos recogerlo, previo aviso, para chequear el estado del mismo.
Durante esa tertulia vemos que Paco tiene también recursos frescos para identificar rumbos vía estrellas o sol, ya que comparte con Manuel algunas situaciones que tuvieron que solventarse con esos conocimientos, eso es un punto más a su favor. Javier, sentado junto a Alicia está como un pavo real, sonriente y amable ante cualquier detalle que pueda impresionar a la nueva chica de sus sueños. Alicia por su parte, intenta establecer algún tipo de comunicación con Gille que, a juzgar por la intensidad de comunicación gestual, parece que tiene su fruto.
A las 11 de la noche damos por finalizada la reunión y cada uno toma su ruta a casa, solo Javier parece un poco afectado por sus 7 cervezas y nos coje a Alicia y a mí, uno en cada brazo, haciendo menciones continuas a la preciosa luna y los amigos de verdad que uno se encuentra en el camino, a lo cual sonreímos con vehemencia.
Saltamos a la bañera del AYO con tan mala fortuna que Javier tropieza y se cae al agua entre el pantalán y el velero. Afortunadamente no hay golpes y todo queda en un chapuzón, eso sí, con agua a 15 grados. Recogemos a Javier que ahora está menos elocuente y medio congelado.
Se desnuda en cubierta mientras Alicia sube un saco de dormir encontrándole en bolas y con tiritera. Debe estar muy mal ya que ni se sonroja mientras ambos le enrollamos a modo de perrito caliente. Bajo y preparo un café con leche caliente entretanto Alicia intenta encontrar la parte cómica de la situación.
Tras relajarse y quitarse un poco el frio vuelve a ser Javier y sin casi efecto cervecero ya. Alicia ha limpiado los enseres de la comida y sale a popa con un porrito para compartir que tras varios pases hace que todos nos olvidemos del incidente. Javier se enternece y nos da un beso en la mejilla a cada uno.
-Que buenos amigos sois, me siento ¡TAN BIEN!
Son las 12 y nos retiramos a cada camarote con buen sabor de boca de un día intenso de sensaciones.
Los siguientes tres días sirven para hacer algunos ajustes al AYO entre ellos asegurar las luces nocturnas y sus recambios, aunque no vamos a olvidar que, artículos como los preservativos, las medias, las botellas y cualquier otro, pueden tener usos interesantes en caso de emergencias.
También, cada mañana, tras el desayuno, que ahora con Alicia está mejor organizado, salimos a navegar, si hay viento suficiente, e intercambiamos puestos de responsabilidad para que todos tengamos la experiencia necesaria en diferentes ocasiones. Pero no son navegaciones de placer, “más bien entrenamiento olímpico”, ya que Alicia, recordando sus tiempos de regatas nos va dando consejos para ceñidas, virajes y trasluchadas. Al final creo que realmente formamos un equipo bastante sincronizado.
Incluso, después de un par de días, invitamos a Paco, el cual se sorprende de nuestra destreza que permite efectuar recorridos, en cualquier viento, con seguridad para tripulación o barco. También es cierto que, si las previsiones son de más de 23 nudos, evitamos salir a practicar, lo cual deja mucho margen de riesgo a partir de vientos más intensos, pero no queremos romper nada del AYO antes de la partida.
También Paco parece que se adapta bien al equipo, ejerce más de compañero que de capitán ya que tampoco le hemos dicho que este puesto es suyo, y en las prácticas actúa como uno más rotando en las diferentes posiciones.
-Buenos días ¡Dormilones!
Alicia saluda desde lo alto de la bañera con, de nuevo, cruasanes en la bolsa que ya reconocemos y una carta en la otra mano, sacudiéndola como si de un regalo se tratase.
-¡Buenos días! Que pasa con tanto bullicio. ¿Buenas noticias? Grito yo desde proa.
-Deberéis subir con un buen café, si queréis saberlo.
Lennntamenttte vamos saliendo mientras que el aroma de café invade todo el barco, y da la sensación de una mañana entrañable y casera al pequeño habitáculo.
La mesa puesta en la bañera con Javier y Alicia, uno en cada lado, haciendo guardia a la carta que está expuesta sin mostrar remitente.
-Ahí está el pago, espero que la noticia esté a la altura de este excelente café.
Solemnemente Alicia da la vuelta a la carta y en su frontal se puede ver el logo de Manatu, una nueva marca de cervezas impulsada por uno de los líderes cerveceros de nuestro país.
-Bueno, de momento es una muy buena noticia, no sé si debemos abrirla y que nos deprimamos por la contestación o …..
Tomo la carta, la huelo, la vuelvo a mirar y, finalmente, se la entrego a Alicia para que haga los honores, la abre despacio, despliega el folio y empieza a leerla, para sí misma, sin comentar contenido…..unos segundos que parecen eternos, ni una señal en su cara del tipo de respuesta recibida. Cierra el folio y lo vuelve a colocar en el sobre.
-Una pena, aunque ha sido un buen intento.
-Era más que esperado que una micro-aventura diseñada por un par de locos sería de poco interés, comento yo a modo de reflexión.
-Bueno, la verdad es que poco tiene que aportar una cervecera, aunque creo que apuestan por que no lleguéis a ninguna parte sobrios, ya que os ofrecen cerveza gratis, tanta como podáis beber durante la duración de la travesía, y que la pondrán en el puerto donde se les indique. Además de unos 3000 euros mensuales, como derechos de imagen, mientras dure la aventura y, si termináis el recorrido, 20.000 euros para que hagáis una presentación durante el evento anual que realiza la empresa.
Nos quedamos paralizados con cara de idiotas, sin saber muy bien si es una broma o cierto. Tomo la carta y la abro de nuevo leyendo este compromiso que, para nosotros, es increíble pero muy emocionante. Nunca tuve mucha fe en los patrocinadores.
Nos invitan a contactar con el responsable de patrocinios en Andalucía, que está en Sevilla, pero la oferta es sería, y se limita a decirnos que debemos firmar para que sea efectivo el trato. Nos abrazamos y Javier salta por la borda, ahora intencionadamente, para celebrarlo. El agua sigue estando a 15 grados, aunque hoy, con sol, son más llevaderos.
Alicia tras reírse a carcajadas también se tira al agua, y la sigo yo. En pocos segundos se acercan varios marineros y curiosos, unos por si necesitamos ayuda, los otros…guiris, sorprendidos por los chalados que hacen estas cosas.
Salimos del agua a los pocos minutos, ya adaptados a ese fresquito y tras una pelea de niños dentro del agua, con todos los espectadores riéndose de la situación. En la popa nos quitamos el agua salada con la ducha. Alicia es la primera en desprenderse de la ropa, salvo su tanga, y entra en el barco para traer unas toallas. Javier se ha quedado petrificado y mudo con la visión, todos los espectadores siguen divertidos por la situación.
Los mirones se van y nos quedamos entoallados, tomándonos los cruasanes y el café que todavía están calientes, releyendo la carta y sonriendo en cada lectura.
Esta misma mañana hago una llamada al responsable de Manatu, y quedo con él para verlo el día siguiente. Hoy vamos a celebrarlo con unas cervezas, de Manatu, por supuesto, y un buen guiso de pescado compartido con cualquiera que quiera celebrarlo.
Pasamos el día con la sonrisa en la boca, navegamos un rato, ya como expertos de regatas, y tras la comida hacemos los preparativos para empezar el buceo a mi vuelta de Sevilla.
El viaje a Sevilla se desarrolla con los nervios a flor de piel, mi primer patrocinador y de importancia, tanto por el apoyo económico como por la imagen que puede generar frente a otros que se lo estén pensando. Me he puesto mis mejores galas, aunque estás dejan entrever mi espíritu aventurero (¿O será desastre total?) y un tanto alejado de la moda y elegancia actual, supongo que es parte de lo que les ha gustado, un par de desencantados de la sociedad, que buscan sus sueños arriesgándose en un viaje de cerca de 10.000 millas, con un cascajo que han reconstruido. Una aventura que pocos se pueden permitir, si no cuentan con alguna ayuda externa o medios propios, y esto último lo haría mucho menos atractivo para los patrocinadores.
Pero para su imagen puede ser interesante como apoyo a la marca, “te apoyamos al perseguir tus sueños”, “la bebida de los aventureros”, “de artesano a artesano, te apoyamos” etc….eslóganes que he venido pensando por si los necesito en la entrevista.
La cita ha sido mucho más fácil y cálida de lo previsto, José, el responsable de la marca, que se ha desplazado desde Madrid para esta reunión, me ha recibido junto a Carlos, uno de sus colaboradores en la divulgación de las acciones de la marca a través de medios de comunicación. Se habían leído nuestra propuesta y, simplemente han añadido aquellos términos bajo los cuales estarían dispuestos a apoyarnos, determinando que tipo de aporte podrían ofrecer que, en definitiva, estaban incluidos en su misiva.
Firmamos el contrato y me dan un primer cheque de 3000 euros y una gran bolsa con merchandising de Manatu, camisetas, toallas, gorras, alguna bandera para los obenques.
Hacemos un plan de las acciones inmediatas que incluye la visita de Carlos, y un breve reportaje sobre la historia hasta este momento, así como un avance de la ruta y retos a los que vamos a enfrentarnos. Me invitan a comer y luego vuelvo a tomar el tren de vuelta a Cádiz, ya más relajado y muy optimista.
En la estación de llegada, en el Puerto de Santa María me están esperando Javier y Alicia que han pedido prestado un Méhari a Manuel, donde rápidamente cargamos la gran bolsa que me acompaña. Les informo de la reunión y les muestro nuestro PRIMER cheque de apoyo. Nos abrazamos y decidimos darnos un homenaje, cena y botella de cava, antes de volver a nuestro gran protagonista, el AYO. Nuestra próxima prueba será conseguir un buen reportaje con el responsable de Manatu, y que éste incite a otras marcas a apoyarnos, esto sucederá la semana próxima, tras la boda del año.
La siguiente mañana nos disponemos a la primera práctica de buceo para Javier y Alicia, ya que ella ha decidido ayudar y participar en este aprendizaje. Con tres bolsas de equipo de buceo, 3 tanques de 15 litros de aire, y un lugar elegido a cerca de una hora a motor con el AYO, salimos a las 11 de la mañana. Hace sol, casi sin olas, y poco viento, promete ser un día de adrenalina. Yo voy a ser el instructor, aunque no estoy titulado, pero si tengo bastante experiencia. Mi objetivo es que puedan desenvolverse con comodidad a un máximo de entre 10 y 15 metros de profundidad, suficiente para reparaciones en el casco o desatascar algún ancla bloqueada en el fondo, lo que se dice romper el hielo con este otro medio del que estoy enamorado, el submarino.
También he contactado con una escuela de buceo local y concertado un minicurso para poder disponer de licencias básicas en muy poco tiempo, antes de partir.
