
El Breakthrough no es solo el megayate más caro y exclusivo del mundo: es también una declaración de intenciones. Con un precio de compra cercano a los 580–600 millones de euros y un alquiler que arranca en 3,5 millones semanales, este coloso de 119 metros construido por Feadship ha reescrito las reglas del lujo náutico… y de la sostenibilidad.
Presentado en el Monaco Yacht Show, el Breakthrough ha acaparado titulares por ser el primer megayate del mundo propulsado por hidrógeno verde. Su sistema de pila de combustible —con hidrógeno líquido almacenado a -253 ºC— elimina el uso de diésel en los sistemas de a bordo, reduciendo de forma drástica las emisiones en zonas críticas de consumo energético. Ingeniería de vanguardia al servicio del silencio, la eficiencia y el futuro.
En lo estético, tampoco se queda corto. Casco azul marino, superestructura blanca y un diseño naval firmado por De Voogt junto al estudio RWD que prioriza la conexión directa con el mar: 14 balcones, 7 plataformas desplegables, piscina infinita de 8,2 metros con suelo de cristal, spa, club de playa, cine, biblioteca, pista de tenis convertible y jacuzzis repartidos por cubiertas. Vamos, que aburrirse está prohibido por contrato.
Por dentro, el nivel es directamente obsceno (en el buen sentido): materiales nobles, luz natural a raudales y una suite del propietario de cuatro plantas que incluye dormitorios, oficinas con chimenea, gimnasio, salón privado y jacuzzi interior. Hasta 30 invitados pueden disfrutar de esta experiencia, atendidos por una tripulación de más de 40 profesionales.
¿El resultado? Un megayate que demuestra que el lujo extremo y la innovación sostenible no solo pueden convivir, sino navegar juntos. Carísimo, sí. Revolucionario, también. Y, para quien pueda permitírselo, probablemente las vacaciones más limpias —y espectaculares— del planeta.
